Un proyecto de Ley de Eficiencia
           

Anteproyecto de Ley de Eficiencia para contrarrestar la falta de competitividad de las empresas, las dificultades en la recaudación de IVA y Ganancias, y otros elementos relevantes. 

 

         

¿Pueden medirse los recursos excedentes?
  
De acuerdo con lo que se dijo cuando se planteó la ecuación del equilibrio empresario, estos costos fijos pueden ser una forma fácil de medir y de evaluar las respectivas potencias productoras de cada uno de los participantes, y también la de la empresa toda. Efectivamente, lo que cuesta por unidad de tiempo el usufructo económico de cada uno de ellos debe estar necesariamente en estrecha relación con lo que se espera de él, es decir que su costo tiende a ser igual a la riqueza que se considera que dicho participante es capaz de crear en el mismo lapso.
Se puede decir entonces sin error apreciable que la contribución individual a la generación de recursos de una empresa, por ser proporcional a la potencia productora del sujeto, lo es también respecto de su costo fijo.
Cuando la empresa ha logrado alcanzar el punto de equilibrio, es decir cuando produce lo suficiente para absorber todos sus costos, todos y cada uno de los participantes habrán cumplido con el objetivo encomendado entregando el aporte necesario para pagar todos sus consumos.
Por esa razón se llamará Potencia de la empresa a la suma de todos sus costos fijos, y ella entonces equivaldrá a la riqueza mínima que debe producir y para la cual ella ha sido dimensionada. Cuando se produzca por encima de ello, o lo que es equivalente cuando se disminuyan esos costos, se estarán generando recursos excedentes.
Se llamará Producción Real entonces a la riqueza que la empresa ha logrado agregar a sus materias primas en un período predeterminado, por ejemplo un mes. Cuando la Producción Real sea tanto mayor que la Producción de Equilibrio, el valor que la empresa agregue a sus materias primas, será tanto mayor que su costo fijo total, o dicho con los términos adoptados, la Producción Real por un período unitario, será tanto mayor que la Potencia de la empresa.
Esa importante relación de proporcionalidad, permitirá conocer con un cálculo sencillo la Eficiencia de la misma. En efecto, llamando Eficiencia a la relación que existe entre la Producción Real y la Producción de Equilibrio, ésta podrá calcularse haciendo la relación entre el Valor Agregado y los Costos Fijos de un período de explotación. Los aumentos de Eficiencia por encima de la necesaria, exigirán disímiles aportes a los participantes de la empresa, pero por extensión pueden también considerarse proporcionados a la Potencia productora de cada uno de ellos, es decir proporcionados a su costo fijo.
Habiendo llegado a este punto se pueden ampliar conceptos anteriores diciendo que la contribución individual a la generación de recursos excedentes resulta también proporcional al costo fijo de cada participante.
Todo el personal sin excepciones puede producir recursos excedentes desde su área de trabajo. Algunos pueden producir más bienes, o más y mejor servicio; otros pueden incrementar las ventas, comprar mejor, organizarse para ahorrar todo tipo de costos, o aunque más no sea, tomar a su cargo el trabajo de quien pueda ser afectado a otra tarea, con lo cual su Eficiencia podrá ser del doble de lo encomendado.
En resumen, trabajar más y mejor es una meta al alcance de todo el personal.
El recurso humano es tratado aquí con las características con que se tratan los otros recursos económicos.
 
¿Hay determinados incentivos que originan excedentes?
  
Por todo ello es necesario poner una predisposición especial para analizar más profundamente en la esencia del hombre común, de aquél que es responsable primario por la productividad.
El mayor porcentaje de la población debe trabajar en relación de dependencia en empresas de toda magnitud. Es necesario entonces analizar más profundamente en su propia esencia para poder descubrir convenientemente su realidad. Trátese de aislar todo aquello que actualmente lo desalienta, todo lo que le impide desarrollar a pleno su capacidad de trabajo, lo que condiciona la exposición de sus ideas, lo que lo hace impenetrable ante las opiniones nuevas, lo que le aconseja peligrosamente a dedicarse menos a sus obligaciones cotidianas. O en síntesis, lo que obstaculiza su natural propensión a producir recursos excedentes para así con ellos poder progresar.
Una vez que se descubran esas relaciones que están entrando en conflicto con su condición, se podrá quizás actuar sobre ellas.
Por ejemplo, cabe preguntarse cuáles han sido esas virtudes humanas, esas peculiaridades valiosísimas que en épocas pretéritas arrastraban a la comunidad hacia el porvenir venturoso y que hoy se encuentran archivadas en espera de una nueva utilización.
Cualquier análisis técnico que se hiciera para determinar las condiciones ideales en que debe aprovecharse un recurso natural, atendería fundamentalmente a los resultados experimentales que verifican la mínima relación entre los recursos que se invierten en su explotación y los que se generan al final del proceso.
En el caso del recurso humano sin embargo, se actúa incomprensiblemente a la inversa. Y si no, véase el estado actual de los responsables iniciales de la productividad que dista mucho de ser el estado ideal para producir, contrariamente a lo que sucede con cualquier otro recurso natural que la civilización ha logrado optimizar y hacerlo rendir en su máxima expresión.

 

 

 

 

 

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