Un proyecto de Ley de Eficiencia
       

Anteproyecto de Ley de Eficiencia para contrarrestar la falta de competitividad de las empresas, las dificultades en la recaudación de IVA y Ganancias, y otros elementos relevantes. 

 

 
¿Cuál sería la contribución de cada uno?
 
En los párrafos anteriores se puso en evidencia la diferencia que existe entre las motivaciones que generan los recursos regulares, y las que generan los recursos excedentes.
Todo integrante de una sociedad por el solo hecho de pertenecer a ella, tiene la obligación de contribuir a la generación de los recursos necesarios para su supervivencia, por haber elegido usufructuar de un sistema de división del trabajo sean cuales fueren sus características. Y su contribución a la riqueza debe ser al menos equivalente a la que consumen él y su familia, además de permitir la manutención del aparato estatal, y de los sistemas de seguridad social.
Una vez superado ese punto de equilibrio, comienza la producción de recursos excedentes generados como vimos por una motivación personal totalmente diferente. El esfuerzo necesario para lograr los excedentes deja de ser obligatorio para pasar a ser discrecional, para pasar a ser condicionado a un resultado inmediato, directo e individual. Si esas condiciones no se verifican, ese integrante se considera con derecho a dejar de producir excedentes.
Así es que deja de prestar su dedicación y creatividad cuando sospecha fundadamente que no podrá plasmar su mayor disposición en un concreto mejoramiento suyo y de su familia, cuando advierte que todo ese mayor esfuerzo será destinado a objetivos no elegidos por él.
Y cuando se generaliza esta actitud, uno de los recursos económicos más importantes, por no decir el más importante como puede considerarse al recurso humano, comienza a ser desaprovechado y no debe extrañarnos entonces que la economía general se resienta en un grado insostenible y que para colmo este proceso se au-toalimente constantemente.
Habíamos dicho antes que el fracaso de los sistemas económicos podía deberse a que no diferenciaban el tratamiento que daban a la administración de los recursos regulares con la que ejercían con los excedentes. Que estos últimos debían administrarse con justicia creciente y no orientándose por las necesidades sociales que sirven de base para la distribución de los recursos regulares.
Ahora bien, el primer problema radica entonces en poder determinar con la suficiente precisión, y para cada individuo integrante de la sociedad productora, la justa medida en que obligatoriamente debe entregar su aporte a la sociedad. Además, para poder construir un sistema de retribuciones justo, debe poder conocerse qué cantidad de riqueza está cada uno realmente generando en un período dado. Al decir individuo integrante nos estamos refiriendo tanto a los que aportan su capital como a aquéllos que aportan su trabajo.
 
¿Cómo se pueden evaluar los esfuerzos individuales?
   
Es importante recordar que se considera muy conveniente que las responsabilidades en el manejo de la economía sean delegadas a sus propios interesados, a los cuerpos menores, comenzando lo más bajo posible en la escala social y luego subiendo. Es decir que para garantizar el equilibrio en la economía es muy conveniente garantizar el equilibrio de cada una de sus células. Por eso sería deseable que a ese balance entre el esfuerzo necesario y el destinado a generar excedentes, lo hiciera cada individuo, como quizás debió hacerlo el hombre en épocas pretéritas cuando la producción no era industrial.
La sociedad moderna, al incorporar las máquinas, junto con todos los otros recursos materiales que son necesarios para producir, pero que a su vez necesitan del recurso humano para su manejo y orientación, han creado una macrocélula económica.
La célula ha dejado de ser cada individuo, para pasar a ser entonces cada una de sus empresas entendiendo por empresa a la conjunción del recurso material con el recurso humano.
Es decir que puede considerarse célula económica a cada emprendimiento con fines de expansión, a cada explotación organizada de algún recurso natural que tenga autarquía económica. Como dijimos que ellas son las células de la sociedad económica, será una forma para que esa sociedad delegue en ellas la interpretación y la responsabilidad sobre sus propios resultados es decir, en concreto, la administración de los excedentes de toda la comunidad.
Se propone establecer una nueva relación entre la empresa y su personal. Se sugiere una relación que remunere adicionalmente la dedicación y el esfuerzo colectivos cuando éstos sean superiores a lo previsto. Una relación que permita jerarquizar a cada una de las tareas, y a todas en su conjunto, que incentive la creatividad del personal para que resuelva los problemas cotidianos del trabajo, que entonces ahorre valiosos recursos para volcarlos en actividades más productivas.
Con esta nueva relación se intentará que los participantes abandonen la actitud de aportar sólo lo estrictamente necesario, (que en la realidad se vuelve menos que lo necesario), para que prefieran intentar producir recursos excedentes que les posibiliten su propio progreso junto con el de la empresa.

 

 

 

 

 

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