Los cuatro géneros
        

Existen cuatro tipos de ambiciones que nos diferencian de los animales.

 

1- Hay seres humanos cuya única "ambición" es servir a lo absoluto, a lo universal, a la naturaleza, a la ecología o a lo que sea, pero que no son ambiciones personales ya que se consideran parte de la totalidad.

 

2- Pero, por cada uno de esos, hay centenares cuya "sana ambición" es lograr seguridad social para su familia y nada más.
Pero a cambio de ello son capaces de los mayores esfuerzos y creatividades.


Siempre hablo desde el punto de vista del hombre como ser económico, o sea como engranaje del progreso que nos ha traído hasta esta maravilla de comunicación que usamos aquí en Internet.

 

3- Y hay decenas cuya "sana ambición" son las ganancias. 
No les preocupa para nada su "seguridad social". Son capaces de arriesgar los ahorros de su familia y de sus antepasados para hacernos el bien de construir emprendimientos que produzcan los bienes y servicios que necesitamos todos los demás.

 

4- Y hay algunos pocos cuya "sana ambición" es lograr reconocimiento social, fama y poder. No les preocupan ni su seguridad social ni sus ganancias. Son capaces de elaborar proyectos basados en convicciones muy profundas orientados al bien común y arriesgan todo con valentía, hasta su propia vida, en ese intento de liderar al resto de la comunidad.


Estas tres tipologías últimamente citadas son "egoístas" pero ¡imaginen si tuviéramos que armar la economía sólo con los místicos!
Estarían muy sobrecargados de trabajo para abastecernos a todos, no?
 
El Proyecto Actitud pondrá en marcha la economía por primera vez con sus cuatro motores a pleno.
 
No es liberal ni es socialista ni es corporativo. Es armónico.

En este sistema sería la primera vez que se invitaría a los asalariados a la fiesta de la producción. Siendo pobres como son ahora, no pueden contribuir en su real dimensión.
 
Y la fiesta será en un escenario sustentable, ya que no dejará a nadie afuera.
 
Como ven, esta propuesta no es algo así como "premiemos al egoísta" o "la ley de la selva" o "que se salve el más apto".
Quiere construir un sistema que no tenga el freno de mano puesto, ni que esté destinado indefectiblemente al conflicto, como han sido todos hasta ahora.
  
Por otro lado, "egoístas" somos más del 99% de las personas, ya que el que piensa en la seguridad de su familia no lo es menos que el que busca ganancias para su empresa o reconocimiento social para motorizar convicciones hacia el bien común.
 
Así que imaginen que si lográramos premiar a los "egoístas" para que pongan el hombro en serio, habríamos logrado el sistema perfecto.

Y es tan simple...sólo hay que redireccionar el impuesto a las ganancias hacia el personal propio y tercerizado de cada medio de producción. La armonía germinará mágicamente. No hay que pelear contra nadie, no es necesario operarnos de nadie en forma traumática.
      

 

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