Carta
El
empleo informal y el desempleo, que causan muchos otros problemas, se
podrían erradicar si lográsemos que los asalariados fueran más
rentables, tanto para su patrón como para ellos mismos.
El mercado determina que el sueldo de un asalariado le alcance para
sostener su nivel de vida. De esa manera, la suma de los sueldos de los
empleados en una empresa refleja el valor de lo que generó la planta de
personal durante ese período.
Pero cuando la empresa logra ganancias, el valor de lo que generó el
personal es algo mayor que su sueldo.
Es posible determinar el valor de esa diferencia y que los asalariados
puedan cobrarla en la medida que generen más que lo esperado, lo cual
sería un estímulo.
Se pagaría así a los asalariados por lo que hagan y no sólo por lo que
necesiten.
Y para no afectar la rentabilidad actual de la empresa, a esos aumentos
por productividad los podría pagar el Estado con lo que esa misma
empresa tribute por Ganancias, que generalmente es la tercera parte de
las mismas.
Resolviendo tal problema social, el Estado salvaría fácilmente ese bache
financiero.
Y la rentabilidad de la empresa se multiplicaría al compatibilizarse
objetivos de emprendedor y asalariados.
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