No se trata de guardar en el ropero un billete de $ 100 y esperar un
tiempo a ver como se reproduce.
¿Cómo
nace el capital?
El Proceso es simple.
Los naturales incentivos humanos a la acción, generan excedentes.
Eso es justamente lo que nos diferencia de los animales.
Al final de una vida, trabajando en un emprendimiento personal, que no
necesitara incorporar empleados (o sólo con familiares), cualquier ser
humano sería capaz de producir por lo menos un 50% más de lo que
consume.
Si contamos los treinta años de vida útil, podríamos estimar que una
persona (reitero, con condiciones naturales, sin la nefasta influencia
de los actuales sistemas económico sociales) podría amasar un capital
superior al cuarto de millón de dólares.
Y una vez jubilado podría invertir ese capital en un emprendimiento
productivo, pero ahora sí con empleados.Y esos empleados también podrían
amasar su cuarto de millón de dólares en su vida útil.
Y ése es el círculo virtuoso.
El capital es trabajo acumulado por otros antes.
Ahora analicemos esa empresa en la que invirtió el viejito.
En este segundo ciclo, ese capital inmovilizado tiene un "costo" que
está compuesto por el interés que ese viejito hubiese obtenido de
un banco, más la amortización del bien productivo que compró y
que tiene una vida útil y por lo tanto hay que amortizarlo, más el
mantenimiento para que no se desvalorice con el tiempo, más los
seguros y los impuestos inherentes.
A ese costo le llamamos "remuneración del capital" para poder compararlo
con la "remuneración del personal" de esa empresa.
En esa misma relación deben adjudicarse las ganancias del
emprendimiento, porque la economía es sabia: Tanto cuestas, tanto se
espera de tí.
Si esa empresa cambiara la plata, es decir que si
al final del año tuviera el mismo patrimonio que al principio, los dos
congéneres hubieran hecho exactamente lo que se esperaba de ellos.
Pero si generase ganancias, si la producción
fuera el doble de la de equilibrio, cada congénere hubiese hecho el
doble de las expectativas, ya que las expectativas son proporcionales a
la potencialidad de cada uno, las que a su vez son proporcionales a los
costos de cada uno.
Para hacerla corta, el capital es trabajo acumulado, que a su vez puede
invertirse en nuevos emprendimientos para que su personal pueda seguir
generando capital.
Sólo que ese nuevo capital debería asignarse en proporción a la
potencialidad de los dos congéneres.
Pero eso jamás se ha hecho así.
Durante la revolución industrial, a los excedentes de los asalariados se
los robaba el patrón.
Y después hasta ahora, se los roba el Estado disfrazado de impuesto al beneficio empresario
Nosotros haremos la revolución de la armonía.
No sin pena, debemos confesar que el motor de este Proyecto no serán los
asalariados precisamente, porque como ya se ha dicho, el sistema los ha
convertido en personas en letargo.
A pesar de que a la postre serán los más beneficiados, no están en
condiciones de motorizar el cambio.
Creo que ni siquiera son capaces de visualizar sus ventajas todavía.
Mal podrían entonces ser la vanguardia de nada.
Primero debe instaurarse un sistema con relaciones laborales justas,
mediante el cual puedan generar sus propios excedentes como para conocer
lo que valen.
Si un hombre no conoce lo que vale, lo que puede, y lo que se le debe,
ciertas ilusiones sucederán a las anteriores y luego de vacilar un
tiempo de incertidumbre, será tal vez su destino mudar de dictador sin
destruir la dictadura.
Así que necesitamos emprendedores.
Serán piezas clave en lograr un nuevo sistema económico social que
también los beneficiará mucho.