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Proyecto Actitud
PRINCIPIOS:
Los
proactivos creemos que la libertad individual es el valor fundamental
que debe subyacer a todas las relaciones sociales, intercambios
económicos y al sistema político.
Creemos que la compatibilización de objetivos entre emprendedores y
asalariados en una economía libre siempre es preferible a la coerción
ejercida por el Estado.
Creemos que el rol del Estado no es perseguir fines en nombre de la
comunidad, tales como distribuir la riqueza, "promover" la cultura,
"apoyar" al sector agrícola, o "ayudar" a pequeñas empresas, sino el
limitarse a sí mismo a la protección de los derechos individuales y
dejar que los ciudadanos persigan sus propios fines de un modo pacífico.
Apoyamos la igualdad formal de cada uno y de todos ante la ley, pero
premiamos a quien produce por un valor mayor a lo que consume.
Para nosotros, el mejor modo de combatir la pobreza es garantizar un
sistema en el que cada uno, inclusive el asalariado, administre los
excedentes que genere.
Que a cada uno se le pague por lo que haga y no sólo por lo que
necesite.
Que todos puedan experimentar el "siembra, y cosecharás", desterrando el
"Siembra, nosotros cosechamos y cubrimos tus gastos para que mañana
puedas seguir sembrando"
Nos subimos a los hombros del liberalismo incorporándole esa
característica que lo librará de todos los conflictos que había generado
hasta ahora: La propiedad privada meritual de las ganancias de los
emprendimientos.
Y nos subimos a los hombros del socialismo, descartando la lucha de
clases, reemplazándola por la sinergia de clases.
Rediseñamos el "impuesto al beneficio empresario", que nació con la crisis de
1930, y con el cual se abandonaron el resto de las ideas republicanas.
Nuestro
sistema es mejor que los programas estatales de transferencia de
riqueza.
Creemos que el único modo de asegurar el mantenimiento de la libertad
personal es garantizar la inviolabilidad de la propiedad privada tanto
de los medios de producción como de las ganancias de los
emprendimientos.
La propiedad de esas ganancias estará en función de las potencialidades
relativas de capital y trabajo de cada emprendimiento.
Y limitaremos lo más que se pueda el tamaño del Estado y el espectro de
sus intervenciones.
No confiamos en el Estado cuyos administradores proclaman actuar en el
nombre de abstractos intereses colectivos.
Mientras con las ideologías colectivistas, para lograr un orden social
económico viable, éste debe ser impuesto y mantenido por el Estado, los
proactivos mostramos por el contrario que es la acción descentralizada
de individuos que persiguen sus propios fines en una economía libre lo
que hace posible crear y mantener este orden espontáneo, traer
prosperidad y sostener la compleja civilización en la que vivimos.
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