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¿En Qué Andamos?
¿En qué exactamente andamos los proactivos?
No nos fijamos en cuestiones previas personales, en suspicacias ni en narcisismos.
Imaginamos el salto magnífico que dará este país y el mundo entero el día que sus hombres se resuelvan de una vez, bravamente, a abrirse el pecho a las cosas, a ocuparse y preocuparse de ellas directamente y sin más.
Basta de vivir a la defensiva, y de tener trabadas y paralizadas nuestras potencias espirituales, nuestra curiosidad, nuestra perspicacia, nuestra claridad mental, secuestradas por los complejos de lo personal.
Cuando cada uno advierta su potencia natural, esa de los naturales incentivos a la acción, el día que cada uno administre los excedentes que genere, vendrá la prosperidad.
En cambio desacreditarnos, decir que nuestra fórmula es un fracaso, que es un sueño, un delirio y que tenemos mala espina, es un prejuicio casi peronista.
Al monstruo gigante lo estamos viendo todos, lo estamos nombrando, es decir que aceptamos que existe.
A partir de ese momento, muchos son contradictorios, porque depués pretenden derrotarlo plantando rosas y sacando cardos.
Lo ven, pero esconden la cabeza paralizados de miedo, de impotencia y de culpa, y hasta es posible que crean que son parte del monstruo.
Y quizás por eso se niegan a todas las propuestas para matarlo, porque piensan que morirán con
él.
No amigo...
Las cosas en las que hay que ocuparse es sólo una: el monstruo corporativo.
Hay que buscar su punto débil y derrotarlo de una buena vez con un arma poderosa, como esa de los incentivos naturales a la acción.
No te abatas antes de empezar la guerra.
Nosotros somos los únicos que sabemos manejar esa arma natural.
A por él.
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