Presentación del libro

DÓNDE COMPRAR EL LIBRO
1- Librería
Morón de Trelew - Chubut
2- Lezana 927 . Trelew . Chubut
Estimados amigos:
El pasado 18 de diciembre se presentó en Trelew el libro "Siembra, y
Cosecharás", un modelo matemático que garantizaría justicia ante un
eventual pacto social.
Se invitaron especialmente a cámaras empresarias y a gremios al debate
de cierre.
Se trata de un sistema de participación en las ganancias que no exige
que el empleador aporte dinero, ni información adicional a la que
proporciona al Estado. La compatibilización de objetivos entre empleador
y personal lograría que contratar personal sea un negocio y no un
“peligro”. Y ello permitiría aspirar al pleno empleo.
Implica entonces una original Cuarta Postura en el espectro de la
economía.
El libro fue presentado en el Congreso Mundial de Ingeniería realizado
el pasado octubre en Buenos Aires.
Estamos en los albores de una época de profundos debates sobre las
relaciones laborales.
Las personas más valiosas para la sociedad son quienes producen más y
consumen menos, quienes más hacen y menos necesitan. Y como las
relaciones laborales actuales remuneran sólo por lo que la persona
necesita y no por el valor de lo que hace, a las mejores personas es a
quienes la sociedad más les quita. Dicho en otras palabras, las personas
menos esforzadas son premiadas por estas relaciones laborales.
El libro presenta una alternativa al proyecto del diputado Héctor
Recalde, proponiendo una participación de hasta el 35% y no sólo del
10%; pero el Estado también podría aportar utilizando lo que hoy
confisca a las empresas por esas ganancias.
Estimados
amigos.
El pasado 30 de mayo en Puerto Madryn, con asistencia
de funcionarios de los gobiernos provincial y municipal, empresarios del
turismo, y referentes de la cultura, además de un nutrido y entusiasta
público, el Ing. Néstor González Loza presentó su libro:
"SIEMBRA Y COSECHARÁS - Nueva Doctrina Social".

En él describe un instrumento de su autoría, el transvalímetro, que puede
calcular el plus que merecería el personal de cualquier empresa si se
decidiera pagarle al valor de lo producido por el trabajo humano. Y lo
calcula para emprendimientos de cualquier rubro y magnitud.
Con ello, la nueva doctrina social que propone consiste en pagarles a
los asalariados por lo que hagan, y no sólo por lo que requiere
conseguir el personal calificado dispuesto a trabajar.
Analizando la legislación tributaria de hoy, encuentra que el dinero de
ese plus termina en manos del Estado y no en las de su empleador como
podría suponerse. Por eso considera que es posible aplicar el sistema
sólo con una ley al efecto, ya que los fondos necesarios estarían
disponibles.
El objetivo es de gran importancia para el Estado: Esa nueva legislación
tributaria crearía condiciones para el pleno empleo, pues una nueva
actitud de los asalariados haría que contratar personal deje de ser “un
peligro” para ser lo más rentable.
Es un material para la construcción de un mundo mejor, para que todos
disfruten del funcionamiento armónico del ser humano en un entorno
social óptimo: la sinergia de clases.
El libro puede bajarse de Internet:
http://www.scribd.com/doc/14877034/Siembra-y-Cosecharas
Hablar de doctrina
social es un desafío difícil.
Cuando el pequeño niño escuchó que su madre le aconsejaba que para el
dolor de cabeza tenía que comer una rodaja de pepino, él lo transformó
en ley universal. Y hasta se lo aconsejó a sus hijos.
En realidad, se enteró tarde que el pepino fue la causa de su migraña
durante la mayor parte de su vida, pues le perforaba el hígado.
La madre será lo que será, pero es la madre y nadie acepta que se la
cuestionen, porque se considera el fruto de ese árbol sagrado.
Hablarles de doctrina social a los líderes sociales es como hablarles de
su madre. La han bebido en la escuela, en los congresos, en las charlas
y seminarios.
Siempre quise saber qué extraño fenómeno había logrado que la doctrina
social adoptada por la mayoría de los países como meta universal, fuera
hoy considerada por casi todos los políticos, como "el remedio"
infalible a los problemas sociales.
Me refiero a esa Declaración Universal de los Derechos del Hombre de la
ONU de 1948.
Esta "Declaración”, fue completada luego con el
"Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos", y el
"Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales" y
sus respectivos protocolos opcionales
Y así se conformó la
"Carta Internacional de los Derechos Humanos".
Estos pactos fueron firmados en 1966 e imparten obligatoriedad
jurídica a los derechos proclamados por la Declaración y entraron en
vigor en 1976 y tienen ya 150 Estados partes.
Después de 60 años de vigencia esta doctrina poco ha logrado al
respecto, por no decir que ha agravado la situación.
Haciendo un análisis pormenorizado, si bien tiene aspectos positivos
relacionados con la discriminación y las dictaduras, se puede descubrir
que esconde 4 aspectos que la transforman en un veneno más que en un
remedio. Especialmente lo que hace a la legislación laboral.
Si tuviésemos que describir esos puntos equivocados diríamos que
1. Exige que previamente a que un sistema económico social funcione, es
necesario "mejorar" al ser humano, cosa que inmoviliza profundamente,
porque habría que esperar décadas, si es que fuera posible “mejorar” a
todos las personas que intervienen en la economía.
2. Mientras tanto, impulsa la "solidaridad obligatoria por ley" Los
emprendedores y asalariados más esforzados, son obligados a ser
solidarios con los emprendedores y asalariados menos esforzados. Produce
abatimiento y haraganería.
3. Además instala
la falsa convicción de que la economía suma cero, es decir que lo que se
dé a uno, se le debe quitar a otro. No es cierto. La economía es el arte
de hacer que todos y cada uno de los integrantes de la sociedad produzca
más que lo que consuma.
4. Y especialmente aconseja cubrir "todas" las necesidades de los
asalariados. Traducido esto significa que se le pague sólo por lo que
necesite y no por lo que haga. Es lo peor que ostenta la actual doctrina
social.
Pero además la doctrina social es amada arteramente por los dirigentes
de todas las ideologías, para sojuzgar a sus adversarios:
La izquierda la ama porque es un freno para la derecha.
La derecha la ama porque es un freno para la izquierda.
Los de la tercera postura, que es la que gobierna actualmente en todos
los países del mundo, la aman porque es un freno para la derecha y para
la izquierda.
Los creyentes de muchas religiones la aman porque creen que es sabiduría
revelada, porque se lo han dicho sus pastores.
Y los no creyentes la aman porque creen que completa la teoría
evolucionista.
Entonces, los pocos que nos atrevemos a acusar a esta especie de dogma
artificial, recibimos rechazo desde varios flancos.
Se imaginan cuando decimos que por el contrario, la solución a los
problemas del mundo pasa por recuperar los naturales incentivos humanos
a la acción, que serían como una especie de "negocio individual" de
sembrar y cosechar, de que cada uno cobre por lo que haga y no sólo por
lo que necesita para estar disponible al día siguiente para ir a
trabajar.
Muchos aún creen que el bien individual es contrario al bien común!
No señores! El bien común no es otra cosa que la suma de los bienes
individuales.
¿Habrá que esperar hasta que el pepino que les recomendó su madre
les provoque asco, gracias a un inexorable mecanismo de autodefensa del
cuerpo social?
¿Habrá que esperar hasta que se advierta que no es necesario "mejorar"
al ser humano antes de que un buen sistema económico-social funcione?
¿Habrá que esperar hasta que la Declaración Universal de los Derechos
del Hombre (principal exponente de la doctrina social), extinga a
nuestra especie por pretender la "solidaridad obligatoria por ley"?
La solidaridad obligada por ley no funciona. Es un principio copiado de
las dictaduras, pues hace que corporaciones fuertes hagan sustentable
esa injusticia de castigar a los esforzados a favor de los indolentes.
Esta doctrina está tan profundamente asimilada, no sólo en
Latinoamérica, sino en todo el mundo, que podría ser la principal causa
de esta crisis global.
Y aunque todavía nadie lo acepta, la degradación social y sus plagas
consecuentes, parece un proceso irreversible. Al menos mientras no se
modifiquen las relaciones laborales de manera de poder recuperar los
naturales incentivos a la acción de los asalariados.
Es momento de la Cuarta Postura
Hay que tratar de buscar caminos más naturales.
Si una persona sola en el medio del campo puede generar excedentes como
para alimentar a su familia y progresar, cuánto más podrían hacer muchas
personas si el sistema respetara esos naturales incentivos a la acción.
Los asalariados nunca lograron cobrar por lo que hicieron sino sólo por
lo que necesitaron, y eso ha extirpado su incentivo humano.
Los ha transformado en cuasi animales, en cuasi esclavos, en personas en
letargo que ni sospechan que su trabajo sea la columna vertebral de la
marcha económica de la sociedad.
Los aumentos salariales por productividad podrían ser pagados por el
Estado, con el dinero que tributó cada empresa como impuesto al
beneficio empresario.
Será la manera más justa de remunerar al asalariado, será la verdadera
justicia social.
Así cada uno podrá administrar los excedentes que genere y se sentirá
parte de la sociedad, lo cual lo librará de depresión y adicciones.
Cuando al asalariado se le pague por lo que haga y no sólo por lo que
necesite, las injusticias que padece nuestra sociedad que todos
conocemos y que solemos esconder bajo la alfombra, van a desaparecer
súbitamente.
Toda la economía florecerá y entonces los servidores públicos también
lograrán homólogo nivel de remuneración.
El ser humano está diseñado para actuar por incentivos.
Todas las doctrinas sociales hasta el presente soslayaron esa ley
universal, lo cual fue letal para la sociedad.
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