Un Salto Cuántico
En
esta angustiante situación social que vive el mundo de hoy muchos se
preguntan por qué no se produce la "revolución del proletariado"
Aprovechando esa valiosa pregunta que denota que hay condiciones
subjetivas para un salto verdadero, y sumado al rico debate que se
desarrolla a todo nivel, exponemos nuestra respuesta:
Los proletarios siempre juegan el mismo rol (muy importante para la
sociedad), que podría sintetizarse en lo siguiente:
Libres de responsabilidad social, ejecutan para su emprendedor las
tareas más ingratas y difíciles, convencidos que eso les suministrará lo
que denominamos "amparo social" o "previsión social", y que se podría
resumir en un sueldo para vivienda, alimento y vestimenta, una
contención que mantenga su salud y una jubilación que lo aleje de las
incertidumbres de la vejez.
Así fueron, revolución tras revolución, pasando por etapas de
esclavitud, servidumbre, etc. pero que desde la revolución industrial
son asalariados.
Como se ve, en realidad, no fueron verdaderas revoluciones sino
acomodamientos temporarios que no podían sustentarse en el tiempo, dado
que terminaban siempre en un grado mayor de exclusión social.
A las revoluciones "del proletariado" nunca las diseñaron los
"proletarios" sino los ideólogos de cada etapa.
Hoy están dadas las condiciones para un verdadero salto:
Una revolución en las relaciones laborales que les permita desarrollar
un 100% de su potencialidad en forma sustentable, es decir que no los
vuelva a arrojar nuevamente en la pobreza.
La pobreza es hoy mayor que nunca, porque la propiedad de la tierra es
tan perfecta, que los desempleados ya no tienen la posibilidad de
producir su propio alimento en huertas y chacras en pequeñas parcelas de
tierra.
Además el Estado nunca fue tan poderoso como lo es hoy, ya que con el
auxilio de la informática puede llegar al corazón de cada emprendimiento
y evaluar sus resultados. Y también es muy poderoso por influencia de
las diversas doctrinas sociales, que visualizaron el problema, pero no
pudieron resolverlo en absoluto.
Hoy estamos a punto de entrar en una
verdadera revolución de las relaciones laborales:
Por primera vez a los asalariados no se les pagará por lo que necesiten
sino por lo que hagan. Y será el Estado quien les remunere
adicionalmente, ya que su emprendedor les seguirá pagando sólo por lo
que necesiten.
Entonces, los fondos para esa remuneración adicional, no saldrán de la
rentabilidad del emprendedor sino de la parte de las ganancias que hoy
confisca el Estado.
Las ganancias de todos los emprendimientos aumentarán sensiblemente
debido a la nueva actitud de los asalariados que verán compatibilizados
sus objetivos con los de su emprendedor. Y así se acabará el desempleo.
El salto más importante de toda la historia de la humanidad está a punto
de concretarse.
Les recordamos que el 24 de noviembre a
las 19 hs nos juntaremos en el Café Tortoni, para conocernos y para
programar nuestra tarea por venir.
Nuestra Unidad Ejecutora es cada vez más grande.
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